La verdad esto esta bien despreocupado.. y me hubiese gustado empezar esto con algo escrito por Daniela... pero se que ella esta muy ocupada.. y se que Jazmin esta cansada y por eso no me he puesto bien de acuerdo... asique para comenzar de una ves por toda con esto... comenzare con una historia que en algun momento me identifico bastante.
Katta.
Desconéctate.
Rebeca era de esas chicas que pasaba horas frente al computador. En la habitación se escuchaba música de fondo, el sonido de las teclas, un clic aquí y otro haya. Parecía que nada mas le importaba, por sobre sus padres y amigos estaba el computador, aunque... tal vez por sobre sus amigos no tanto, ya que de igual forma salía con estos y se divertía, aunque rara vez.
Varias veces esta chica había sido amenazada por sus padres. Estaban preocupados que para su hija, la única que tenían además, lo mas importante y por sobre todo fuera aquel aparato y su famoso “Internet”.
“ Ya es muy tarde, ya es suficiente, apaga el computador”... No habían palabras que mas odiara “Beca”, como la llamaban sus padres y amigos.
“Creo que estas enferma, a veces prefieres perderte fiestas, tocatas, salidas con tus amigos por el maldito Internet”.. Su amiga siempre la reprochaba y es que, en realidad si era una enfermedad, era una obsesión tan fuerte, que podía por sobre y se ponía por sobre todo.
Durante clases, desconcentrada completamente, no prestaba atención, solo pensaba en llegar a su casa, prender el computador y entrar en “Su Hermoso mundo de Internet”. Estaba conciente de que ya se había salido de control, que por culpa de eso había bajado sus notas, pero era tan feliz, por horas y horas... era feliz.
A causa de esta Enorme Obsesión que estaba sufriendo, sus padres decidieron hablar con ella: “Creemos que lo mejor es quitarte por un tiempo el computador, esto se esta saliendo fuera de control, estas bajando tus notas y eso no esta bien”... Comenzaba la pesadilla.
Duros fueron los meses, Rebeca no comía, no se alimentaba en los recreos, juntaba la plata de la semana que su padre le daba, para gastarla en Cyber Cafés. Se quedaba además después de clases en el laboratorio de computación de su colegio. Adelgazó, empalideció y parecía muy enferma, su alimento era Internet, y su computador sin este, no tenia sentido alguno para ella.
Su cabeza explotaría, no pasaba las horas suficiente en Internet, necesitaba más, más, más... ¡¡¡más!!!
Era un hecho, la desesperación se apoderaba de su cuerpo, se estaba trastornando, necesitaba conseguir nuevamente su alimento, “Internet”, de alguna u otra forma debía conseguirlo, pero... ¿Cómo?
La casa estaba en silencio, demasiado silencio, en especial la habitación de Beca. Sus padres subieron a ver si estaba todo orden y cual fue su horror, al ver como su hija se estaba lastimando. Cortando sus brazos, mas profundamente, mas, mas... hasta llegar a sus venas.. “¡¡¡Detente!!!, ¿¡Beca que haces!?”... Sus padre comprendieron que su hija realmente no estaba bien, ¿cómo podía lastimarse así misma por el solo hecho de no tener Internet?. Bueno, tal vez ello no tenían el mismo punto de vista que Rebeca, para ella era todo, no era cosa de obsesión, solo que escuchando música, en ese mundo en el que solo eran ella y su computador, podía olvidarse de todo y todos. De sus amarguras, penas y dolores, en ese mundo ella era feliz, pero... sus padres jamás la comprenderían ¿o no?... jamás...
“Creo que aunque me tomen por desquiciada o trastornada no lo estoy, aunque en cierto modo tal vez, no es normal esta obsesión, pero creo que por un momento de mi vida puedo ser feliz.. aunque suene ridículo, frente a este aparato y con la ayuda de Internet, logro alcanzar la felicidad tan solo por un momento que sea. Mis padres no pelean mucho, pero aun así, existe ese vacío, que solo Internet me lo brinda, aunque tampoco puedo quejarme, pues están mis amigos y vaya que son útiles, además de quererlos demasiado, pero de todas formas, no siempre podrán estar ahí, en ese momento, en cambio, Internet es mi distracción y felicidad”...
Fue una larga meditación... una larga y dura meditación mientras se encaminaba a su nuevo hogar. Parecía que el “Hospital de Psiquiatría Gomes Fernández” era un buen lugar.
Que Triste es enloquecer. Mas triste aun es enloquecer por algo tan superficial como Internet, aunque para Rebeca, no era algo tan superficial.
Fin.
